En primer lugar destacar la grata sorpresa que nos llevamos al llegar a este pueblo. Es un municipio de apenas seiscientos vecinos pero están muy bien organizados y cuentan con todos los servicios que se pueden desear en una población grande (colegio, guardería, piscina, teatro…) y unas calles que no han perdido la esencia del pueblo castellano. 

Rebeca, que fue la persona que contrató nuestro espectáculo, es una mujer con las ideas muy claras, una gran profesional y una estupenda anfitriona. (Ha sido el pueblo más formal en cuanto a enviarnos la hoja de inscripción, la reserva, el pago... haciéndonoslo todo mucho más fácil). Amante del teatro y muy hospitalaria, puso a nuestra disposición los medios necesarios para el buen desarrollo del show y, tras finalizar el mismo, nos llevo a su casa (que es también la casa de turismo rural) donde pasamos un rato muy agradable junto a Diego, su marido y sus dos hijos.
Son unos auténticos currantes ya que entre el matrimonio han construido la casa y vaya si han hecho un buen trabajo…es una preciosidad y desde aquí la recomendamos a todos los que se quieran acercar a visitarla. Diego, aparte de cantero, albañil y manitas en general, es un señor músico. Nos sorprendió con el rabel, el pito castellano y una simpatía y una humanidad fuera de serie. Como ya he contado en alguna ocasión, lo mejor de este proyecto es conocer a personas tan majas y tan interesantes como las que nos estamos encontrando por los pueblos de Castilla. Aunque ya estamos bastante cansados físicamente aún tenemos energías para continuar, gracias a la motivación tan fuerte que nos supone el saber que vamos a seguir descubriendo parajes y personas alucinantes.
Está siendo una gran lección de vida y por ello estamos muy agradecidos a todas las personas que nos han ayudado durante tantos kilómetros, desde la cadena Ser, o Sol de gato, a las personas anónimas con quienes nos vamos cruzando y que, desinteresadamente, han arrimado el hombro para hacernos cada día un poco más sabios y un poco más felices.
Un besazo muy, muy grande para todos ellos.


Rebeca, que fue la persona que contrató nuestro espectáculo, es una mujer con las ideas muy claras, una gran profesional y una estupenda anfitriona. (Ha sido el pueblo más formal en cuanto a enviarnos la hoja de inscripción, la reserva, el pago... haciéndonoslo todo mucho más fácil). Amante del teatro y muy hospitalaria, puso a nuestra disposición los medios necesarios para el buen desarrollo del show y, tras finalizar el mismo, nos llevo a su casa (que es también la casa de turismo rural) donde pasamos un rato muy agradable junto a Diego, su marido y sus dos hijos.Son unos auténticos currantes ya que entre el matrimonio han construido la casa y vaya si han hecho un buen trabajo…es una preciosidad y desde aquí la recomendamos a todos los que se quieran acercar a visitarla. Diego, aparte de cantero, albañil y manitas en general, es un señor músico. Nos sorprendió con el rabel, el pito castellano y una simpatía y una humanidad fuera de serie. Como ya he contado en alguna ocasión, lo mejor de este proyecto es conocer a personas tan majas y tan interesantes como las que nos estamos encontrando por los pueblos de Castilla. Aunque ya estamos bastante cansados físicamente aún tenemos energías para continuar, gracias a la motivación tan fuerte que nos supone el saber que vamos a seguir descubriendo parajes y personas alucinantes.
Está siendo una gran lección de vida y por ello estamos muy agradecidos a todas las personas que nos han ayudado durante tantos kilómetros, desde la cadena Ser, o Sol de gato, a las personas anónimas con quienes nos vamos cruzando y que, desinteresadamente, han arrimado el hombro para hacernos cada día un poco más sabios y un poco más felices.
Un besazo muy, muy grande para todos ellos.