Y allí estaba ella, esperando en la plaza del pueblo con un hermoso huevo blanco en la manita.
Este año trasladamos la ubicación de la función hasta la plaza de la iglesia y creemos que fue un acierto. Al igual que en Sequeros, en Montemayor el público está acostumbrado a acudir al teatro y eso se nota.
Costó un poquito conseguir a nuestro "operador de cámara", pero una vez que tuvimos a todos los colaboradores, el espectáculo se desarrolló con normalidad y he de decir que el público participó en todo momento y el resultado fue muy divertido. En medio de la representación, una racha de aire traicionera hizo que la guitarra saliera volando por los aires con gran estruendo pero gracias a Dios todo quedó en un susto sin mayores consecuencias.
Al terminar y tras desmontar todo el tinglado, los responsables del ayuntamiento nos invitaron a disfrutar de la merienda popular a base de productos "cochiniles" (lomo, costillas, cortezas y chorizo) y limonada y clarete de la zona.
El pueblo estaba abarrotado de gente con ganas de pasarlo bien y eso es una gozada, porque esa alegría se transmite a todo lo que se haga. Un muy buen rato, si señor.
Ah, olvidaba decir que Gloria y la gente que trabaja con los peques del pueblo, nos hicieron entrega de una caja llena de títeres para enviar a Nicaragua, así que desde aquí les agradecemos su solidaridad y su buen hacer.
Un beso enorme.