Ya por teléfono la gente de este pueblo nos pareció encantadora y al llegar a Villalán pudimos comprobar que, en efecto, era oro todo lo que relucía. Villalán es un pueblecito muy pequeño de tierra de campos, creo que durante el año solo tiene cuarenta y nueve habitantes y quizás es eso conjugado con el hecho de que todos se lleven fenomenal, lo que hizo de la actuación de ayer algo muy, muy especial. Da gusto actuar para un público tan bien avenido y con tantas ganas de disfrutar. A pesar de que entre el respetable solo contábamos con cinco niños, pasamos un rato genial actuando, ya que la ilusión y la simpatía de las gentes de este pueblo consiguieron crear una atmosfera muy particular. Me encanta actuar en pueblos pequeños por que se crea un vínculo muy estrecho durante la función. Ayer fue como actuar para unos amigos de toda la vida.


Los “corujos” (así se autodenominan ellos, ya que en ese pueblo utilizan este término para hablar de las lechuzas y deben abundar…digo yo) son unos tíos francamente simpáticos que, durante el tiempo que estuvimos allí, nos trataron fenomenal y nos contaron un montón de curiosidades y de anécdotas muy divertidas.
Que sepáis que Villalán es el único pueblo de España que no tiene clima (el que quiera saber el porqué de esta curiosidad científica que se acerque a hablar con Ignacio, el alcalde, que lo explica muy bien).
Al ir a marcharnos de Villalán la caravana nos dio otro pequeño susto, ya que se nos rompió el tornillo que sostiene la rueda delantera, que es la que sirve para moverla desenganchada y para subir y bajar el conjunto para el enganche.
Menos mal que los vecinos de este pueblo entre otras muchas cosas también deben hacer pesas, porque allá que vinieron en nuestro auxilio y en un pis-pas ya teníamos la caravana enganchada al coche.
Este pueblo es genial y lo digo con el corazón, porque todos los vecinos se mueven a una y están siempre organizando cosas para participar todos juntos. Desde estas líneas quiero mandar un fuerte abrazo a Ignacio, Cándido y los otros cuarenta y siete vecinos de Villalán, por majetes y por echar por tierra el tópico de las malas vecindades y las viejas rencillas en los pueblos de Castilla. Ellos, para picarse y tirarse de los pelos ya tienen a los de Bolaños (ojo, que aunque con sus bromas se llevan con ellos estupendamente y de hecho se pasan el día en el tren a Bolaños, a comer Pulpo a feira y a visitar a sus vecinos).
Un abrazo y un beso para la gente maja, sea de donde sea y esté donde esté.

Qué bonita es la tierra de campos, señores y señoras, aquellos que no lo conozcan no dejen de acercarse porque son, tal cual, los campos de Castilla que describió Machado en sus poemas. Impresiona.







