"¡Pues ahí nos veréis!, con una caravana roja y un coche lleno de lunares, viajando de pueblo en pueblo, por Castilla y León, llevando títeres, instrumentos musicales y mucha, mucha ilusión a precio de risa para que el teatro llegue allá donde nos llamen. En esta edición superaremos un nuevo reto: conseguir un montón de títeres que ayudarán a sonreir a unas cuantas niñas de Nicaragua..."

jueves, 30 de junio de 2011

San Pedro de Ceque (Zamora) 29 de Junio 2011

A ver por donde empiezo…
Resulta que este es el pueblo de donde proviene la familia de mi señor suegro, el padre de Laura.
Cuando llegamos a preparar la función, se desplazó hasta nuestra caravana una comitiva familiar compuesta por media docena de “Mayos”, que se presentaron a Laura entre besos y abrazos.


Yo, que conozco bien a Laura y fuera del escenario es bastante tímida, me moría de la risa viéndola intentar memorizar los nombres de todo el mundo y organizando su mente para hilvanar el complicado entramado de abuelas, tías segundas, primas segundas y demás.
Lo cierto es que al terminar la función, nos llevaron hasta la casa de María Mayo y Juanjo, los “abuelos“ de la saga, donde nos invitaron a cenar acompañados de la friolera de veintitrés parientes, a cada cual más majo y más cariñoso.
Para deleite y solaz regocijo de Laura y Cesar (que son dos criaturas bastante golosas) una de las tías de Laura , Nieves, regenta la panadería y pastelería del pueblo, con lo que pueden ustedes imaginarse el atracón de pasteles de postre.
Tras el festival de la glucosa, festival de los chupitos y un buen rato de canciones y gaitas, ya que además de simpáticos, los Mayo son unos artistazos que se han marcado un disco de música tradicional de la zona, con su grupo “La rueca”.La tía Paquita venga a sacar orujo de hierbas, el tío Aquilino, entonando el romance del “cura y la molinera”, Cesar y yo soplando…las gaitas y Laura aprovechando la confusión para comerse las guindas del tarro de orujo de ídem.
Como dicen por ahí: “que bien lo pasemos”.
En cuanto a la función…Yo me quise de morir y de morir (como dice la Esteban).
Resulta que en el número de la gallina pitonisa, mi bien conocida precisión de artillero sufrió un error de cálculo y el huevo que en teoría debería reventarse contra el suelo, se reventó si…en los rubios cabellos de una niña de la primera fila.
Mi cara era un poema, pero la de la pobre criatura…encima el público muerto de risa y la chiquilla no sabía que hacer con su existencia.
Desde aquí vuelvo a pedir disculpas a Verónica y le mando un beso enorme, porque lo cierto es que fue un cielo y tras el susto inicial, se reincorporó al espectáculo y aplaudió y se divirtió como la que más.
A la mañana siguiente y camino de Morales del vino, hicimos un alto en Camarzana de Tera, localidad que cuenta con un río y una zona de baño, con su chiringuito, su césped, la sombra de los árboles y la paz de los pueblos castellanos.Una delicia, nos bañamos y pasamos una mañana estupenda que nos ha repuesto de la fiesta de San Pedro de Ceque.
Como diría Macaco: seguiremos emitiendo para toda la galaxia.

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