"¡Pues ahí nos veréis!, con una caravana roja y un coche lleno de lunares, viajando de pueblo en pueblo, por Castilla y León, llevando títeres, instrumentos musicales y mucha, mucha ilusión a precio de risa para que el teatro llegue allá donde nos llamen. En esta edición superaremos un nuevo reto: conseguir un montón de títeres que ayudarán a sonreir a unas cuantas niñas de Nicaragua..."

sábado, 17 de julio de 2010

Herguijuela, Salamanca (15 de Julio)

Herguijuela de la sierra.
Sentimos el retraso una vez más pero os aseguro que es muy difícil conectarse a la red por estos lares. Herguijuela de la Sierra es otro de esos pueblos que estamos descubriendo ahora y a los que pensamos volver en un futuro próximo. No es conjunto histórico artístico, pero desde luego debería serlo. En la plaza nos encontramos con otra de esas “olmas” a las que los paisanos de esta sierra están tan acostumbrados y que a nosotros nos dejan siempre con la boca abierta. Es una auténtica gozada actuar en enclaves como el de Herguijuela. Su alcalde es un muchacho joven, simpático y buen mozo (según opinión del sector femenino), que puso a nuestra disposición todos los medios necesarios, tanto técnicos como humanos, para llevar a cabo nuestro show.

Tuvimos el honor y la responsabilidad de abrir los festejos de la localidad y, aunque nuestra “cabra” padeció un ataque de pánico escénico inusual en ella, creemos que la función resulto simpática y entretenida. Al terminar, José Agustín (el señor alcalde) nos convidó en el bar de Juan Agustín a una raciones de embutido de la zona y a unos tintos de verano con vino variedad Rufete, que es la uva autóctona de la sierra, transportando nuestros paladares al Olimpo más absoluto (perdonen ustedes lo rebuscado pero hoy me siento de lo más culteranista).
Tras un pequeño percance en el que se nos estropeó la pieza que estabiliza el enganche de la caravana y con el corazón en un puño, ya que las carreteras de la zona son complicadas, pusimos rumbo a Sotoserrano donde, por primer día, “atracamos” en un camping muy bien acondicionado. Allí nos ventilamos una hermosa tortilla de patatas, a la salud de todos ustedes.

A la mañana siguiente, tras darnos una duchita y un baño reparador en el río “Cuerpo de hombre”, nos encaminamos al taller mecánico de José María quien, para nuestro deleite y solaz regocijo, conocía la iniciativa “Títeres en ruta” por escuchar asiduamente “A vivir que son dos días”. Tanto José María como su mujer, fueron amabilísimos y nos solucionaron el problema en un periquete, negándose a recibir por ello ni un solo euro. Vaya desde aquí nuestro más sincero agradecimiento.

Tras pasar un día muy agradable llegamos a Sequeros pero eso…ya es otra historia.

1 comentario:

  1. ¡Que nombre tan curioso el del río!
    Por cierto ¿y el testimonio gráfico? :O

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