"¡Pues ahí nos veréis!, con una caravana roja y un coche lleno de lunares, viajando de pueblo en pueblo, por Castilla y León, llevando títeres, instrumentos musicales y mucha, mucha ilusión a precio de risa para que el teatro llegue allá donde nos llamen. En esta edición superaremos un nuevo reto: conseguir un montón de títeres que ayudarán a sonreir a unas cuantas niñas de Nicaragua..."

miércoles, 10 de agosto de 2011

Tamames, Salamanca. 8 de agosto de 2011


El seis de agosto, al despertarnos (con algo de dolor de cabeza, no se porqué) en Villalán, nos dimos un agua rápida en la fuente, hicimos un café con la cafetera que nos regalaron Luis y Marta (gracias chicos...no sabéis lo bien que nos ha venido) y pusimos rumbo a Espejo de Tera, en Soria, a unos 350 Km de Tierra de campos.
La verdad es que el viaje se nos hizo corto hasta llegar al Burgo de Osma, donde Laura comenzó a acusar el cansancio y la noche de Villalán.
A Espejo no íbamos a actuar, sino a disfrutar del Festival de Blues que nuestros amigos de Espejo organizan cada verano, desde hace ya doce años.
Buena música y mucho "curre" ya que debido a la gran afluencia de público, echamos una manita con el "sarao" y allí estuvimos, César y yo en la barra poniendo copas y cervezas y Laura con el asado, emplatando y sirviendo las raciones.




Pasamos el fin de semana con amigos y buena música, y descansando un poquito de actuaciones.
El día ocho, lunes, nos levantamos prontito y organizamos el viaje hasta Tamames, a los pies de la Sierra de Francia.
500Km desde un pueblo al otro, que con la caravana son casi siete horitas, pero gracias a que se turnaron César y Laura para conducir, lo hicimos del tirón y llegamos frescos como lechugas hasta Tamames, donde nos esperaban Diana (la concejala) y María José, quienes muy solícitas nos acompañaron hasta dar con la ubicación perfecta para que el espectáculo luciera en condiciones.
Actuar de noche (empezamos a las diez y veinte) nos gusta mucho, porque con la iluminación adecuada se acentúa la magia de los títeres y parece que el público se implica aún más con la obra. Mucho público y muchos aplausos (gracias a Dios).


Después de que todos se hubieran marchado, montamos la mesita junto a la caravana y Laura preparó un rica cenita a base de diferentes tipos de ensalada.
Una copita de whisky reserva de diez años envejecido en barrica de roble que previamente había contenido bourbon americano (regalo de cumpleaños) y que a César y a mi nos supo a gloria bendita...Laura es más de vinito.
Todo muy bien, muy agustito...excepto por Laura que, al tener el estómago delicado, sufrió un pequeño problema digestivo que la llevo a vomitar toda la cena, cosa que a Sola le hizo mucha ilusión, ya que en un despiste y antes de que pudiésemos recogerlo, dio buena cuenta de ello.
Se que esto les habrá dado mucho asco al leerlo, pero ahora imaginen que hubiese sido al revés...eso si que hubiera impresionado!!!!
Dormimos muy bien, del tirón...del tirón hasta que a las ocho de la mañana al psicópata del pueblo le dio por hacer una zanja a 30m de la caravana, con un martillo neumático.
Al despertarnos "tan alegremente", Laura comenzó a mutar, se volvió verde e inmensamente musculada, la ropa se le rompió por todas partes y como "Hulk" en día de resaca, saltó de la caravana antes de que nadie pudiese impedírselo.
Ahora el operario municipal es el nuevo mascarón de proa de la caravana.
Son cosas que pasan.


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